Puede que alguna vez hayas sufrido una infección de orina. Esa molesta sensación de escozor al orinar, ganas de ir continuamente al baño y orinar muy poca cantidad, incluso puede que al limpiarte manches de sangre un poco el papel.
Incluso puede que todo esto te haya pasado en más de una ocasión.
Quizás te preguntes ¿Porqué me pasa a mí? ¿Cómo se produce? ¿Qué puedo hacer para evitarlo?
Hoy en la consulta de Juan hablaremos de las molestas infecciones de orina.
¿Cuál es la causa de las INFECCIONES de ORINA?
Una infección de orina es causada por la presencia de bacterias que causan inflamación y daño en el tejido.
Las más frecuentes afectan al tracto urinario inferior (uretra, vejiga y próstata, epidídimo y testículos en el hombre) o al tracto urinario superior (uréteres y riñones), de estas las más comunes son las cistitis o infecciones de la vejiga y suelen ser causadas por enterobacterias, es decir, bacterias del intestino.
Estas enterobacterias pueden colonizar la parte más exterior de la uretra desde el colon y ascender hasta la vejiga, o incluso la pelvis o el parénquima renal. Si todo va bien, estas bacterias se eliminan por el flujo y las propiedades antibacterianas propias de la orina. Sin embargo, si no son eliminadas, pueden causar infección.
Esto depende de dos factores: la virulencia o agresividad del microorganismo y la capacidad de defensa de nuestro cuerpo.
De todos los microorganismos posibles, Echerichia coli es el más frecuente, por su capacidad de formar biopelículas (que protegen las colonias); la liberación de ciertas toxinas; y la presencia de invasinas o islas de patogenicidad, que le otorgan gran resistencia a la fagocitosis, es decir, a que acaben con ellas nuestras defensas.
Aunque el factor más importante es la capacidad de adherirse al tejido. Esto lo consigue mediante la adhesina una proteína presente en sus fimbrias, que son como pequeños tentáculos de la bacteria.

Pero, ¿Estamos INDEFENSOS contra estas BACTERIAS?
Pues lo cierto es que disponemos de ciertos mecanismos de defensa, como serían:
- Orinar con vaciado completo, que actúa como método de lavado y arrastre de microorganismos.
- Las cualidades propias de la orina, como el pH ácido, la osmolaridad o la urea, que dificultan la proliferación bacteriana.
- La anatomía y la función uretral sin alteraciones.
- Los mecanismos locales de defensa del urotelio, que es como llamos al tejido de la vejiga. Como los anticuerpos locales tipo IgA secretora o una proteína llamada de Tamm-Horsfall, que favorecen el arrastre bacteriano.
- Y, en el caso de la mujer fértil, la presencia de microbiota vaginal, la cual, gracias a su capacidad de producir sustancias como el peróxido de hidrógeno, el ácido láctico o los surfactantes, inhibe el crecimiento de los patógenos o impide la adherencia bacteriana, entre otros procesos.
Si bien es verdad que las infecciones de orina pueden afectar a cualquier sexo edad o raza, estas son mucho más frecuentes en mujeres, siendo la principal causa de enfermedad urológica.
Quizás te preguntes, ¿Porqué afectan más a las mujeres?
Un factor importante es la propia anatomía de la uretra (longitud de unos 3-4 cm), que es más corta que la de los hombres (longitud de unos 12-16 cm).
Además, influye el hecho de tener más cerca la vagina del ano, ya que esta primera será la vía de entrada de las bacterias hacia la uretra y, desde ahí, a la vejiga.
No obstante, debemos tener en cuenta que este tipo de infección urinaria también puede afectar a los hombres, considerándose infección de riesgo y necesitando tratamientos más prolongados en estos casos.
Al ser las cistitis las infecciones de orina más frecuentes y afectar principalmente a las mujeres, nos centraremos en ellas.

¿Cuáles son los FACTORES de RIESGO para padecer una cistitis?
Pues existen una serie de condiciones que nos predisponen a padecer de una cistitis o infección de orina, como serían:
La primera de ellas sería mantener relaciones sexuales con penetración, ya que por la fricción y el contacto se facilita el ascenso de las bacterias del colon hacia la zona urogenital.
Otro factor importante es hidratarse poco. Efectivamente, al beber pocos líquidos nuestra orina se estanca y concentra y es el caldo de cultivo perfecto para las bacterias que lleguen.
Esto se ve favorecido si además orinamos con poco frecuencia.
Además tener problemas de tránsito intestinal como el estreñimiento o la diarrea, favorece las infecciones de orina por un mecanismo llamado traslocación bacteriana. Que consistiría en el paso de los microorganismos a través de las paredes de los tejidos.
También, ciertas condiciones fisiológicas como el embarazo o la menopausia puede predisponer a infecciones. Principalmente debido a alteraciones en el pH de la vagina y en la composición de la microbiota.
Las litiasis o piedras de riñón también favorecen las cistitis, ya que pueden lesionar e irritar la pared de las vías urinarias.
Así como estar ingresado en un hospital, ya que se trata de una de las infecciones hospitalarias más frecuentes.
Y finalmente, el padecer enfermedades que bajen las defensas y predispongan a infecciones como la diabetes, cáncer o patologías neurológicas.
¿Cómo se DIAGNOSTICA la Cistitis? ¿Cuáles son sus SÍNTOMAS?
El diagnóstico fundamentalmente es clínico. Es decir, por presentar los siguientes síntomas, en ausencia de fiebre o de secreciones vaginales:
- Disuria o escozor la orinar.
- Polaquiuria u orinar muchas veces y emitiendo poca cantidad de orina
- Urgencia miccional, que es cuando tenemos la necesidad de ir corriendo al baño.
- Dolor encima del pubis
¿Qué otras enfermedades podrían causar escozor al orinar?
Tenemos principalmente dos cuadros que podría causar disuria, sobretodo si se acompañan de secreción en la uretra o cambios de flujo vaginal.
La uretritis suele ser secundaria a infecciones de transmisión sexual (ITS). Se debe sospechar en mujeres jóvenes y en ciertas situaciones, como un cambio reciente de pareja, promiscuidad sexual, ausencia de respuesta al tratamiento de la cistitis y pareja afectada de ITS.
La vaginitis se caracteriza por la presencia de dispareunia (dolor con las relaciones sexuales), prurito y secreción vaginal, aunque no es raro que curse sin síntomas. Debe sospecharse ante un flujo vaginal maloliente.
Pero ¿Es necesario hacer alguna prueba más?
En mujeres que presentan síntomas típicos de cistitis no complicada, no siempre es necesario realizar un análisis de orina, pues no aumenta la precisión diagnóstica. Sin embargo, cuando haya dudas, una tira reactiva con nitritos y leucocitos positivos, apoyará nuestra sospecha diagnóstica.
Cabe señalar que en el caso de mujeres con síntomas urinarios de repetición y tira de orina negativa, deberemos realizar el cultivo de orina.

No obstante, si la mujer presenta fiebre o dolor lumbar, hay que descartar la presencia de una pielonefritis; en este caso sí que estaría indicada la realización de un urocultivo. También lo haremos en mujeres embarazadas.
Además cuando pensemos en la posibilidad de una malformación renal, estaría indicado solicitar una prueba complementaria de imagen, como una ecografía urológica.
¿Cuál es el TRATAMIENTO de las CISTITIS?
En cistitis no complicadas se recomienda dar un antibiótico empírico, es decir, sin ajuste por el antibiograma del cultivo. Aunque es importante conocer la sensibilidad de las bacterias de nuestra zona a los distintos antibióticos para así escoger el más adecuado.
Las guías recomiendan como antibiótico de primera elección en las mujeres fosfomicina trometamol en una única dosis de 3 g. Ya que el Escherichia Coli es muy sensible a este antibiótico.

Como alternativas tenemos a la nitrofurantoína 100 mg/12 h durante 5 días o del cotrimoxazol (trimetoprima- sulfametoxazol) en dosis de 800/160 mg/12 h durante 3 días.
Lamentablemente, un tercio de las mujeres padecen cistitis de repetición. Estas pueden ser:
- Recidivas: mismo germen en menos de 2 semanas después de finalizar el tratamiento antibiótico.
- Reinfecciones. Si esta ocurre a partir de las 2 semanas y suelen estar causadas por un germen distinto.
En estos casos si debemos confirmarlo con cultivo de orina.
¿Podemos hacer algo para prevenirlas?
La respuesta es un rotundo sí. Podemos prevenir la cistitis principalmente de 3 formas:
- Medidas de higiene personal y conductual.
- Profilaxis antibiótica.
- Profilaxis no antibiótica.
A nivel personal podemos prevenirlas si aplicamos y mantenemos determinadas medidas, como:
- Beber muchos líquidos, entre 1.5 y 2L al día.
- Orinar con frecuencia (cada 3-4h), evitando esperar cuando tenemos la necesidad.
- Orinar inmediatamente después de tener relaciones sexuales.
- Evite la higiene genital excesiva. No use geles íntimos, ya que varían el pH y la composición de la microbiota bacteriana.
- Evite el estreñimiento tomando fibra regularmente, realizando actividad física frecuente e hidratándose de forma adecuada,
- Evitar llevar el traje de baño húmedo durante mucho tiempo.
- Limpiar la zona genital de la parte de delante a la de detrás y no al revés.
Como prevención antibiótica, existe la:
- Profilaxis antibiótica continua: En dosis bajas durante periodos de 3-6 meses o incluso 12 mes. fosfomicina trometamol 3 g cada 10 días durante 6 meses
- Profilaxis antibiótica poscoital En las mujeres en quienes el episodio de ITU aparece tras mantener relaciones sexuales en las 24-48 horas previas. Monodosis de ATB empírico
- Autotratamiento: En las pacientes que mantienen un buen cumplimiento, con un número de cistitis <3 en el último año, se puede aconsejar el autotratamiento de los episodios de cistitis con un régimen de corta duración
Profilaxis no antibiótica:
Disponemos de distintas medidas de prevención de las infecciones de orina con compuestos natural. La primera de ellas es el arándano rojo americano (Vaccinium macrocarpon Aiton). Su principal ventaja es la de impedir la adhesión al urotelio del E. Coli gracias a sus fimbrias y a la proteina adhesina y así facilitar su eliminación.

Los Probióticos: lactobacillus salivarius, L. plantarum y L. acidophilus. Influyendo en la adherencias de los distintos microorganismos causantes. Aunque hacen falta más estudios para avalar esta recomendación.
Otros tratamientos:
Los estrógenos vía vaginal son útiles para mujeres postmenopáusicas que sufren de atrofia urogenital. Esta se manifiesta con sequedad e irritación vaginal, dispareunia, disuria, incontinencia urinaria e infecciones urinarias, sobre todo recurrentes. Así la administración de estrógenos tópicos, nos puede ayudar a evitar la aparición de cistitis,
Las vacunas y la instilación urovesical de cepas bacterianas sin virulencia y ácido hialurónico son alternativas que pueden plantearse para cistitis más complejas y que requerirán de la valoración de urología.
Espero que te haya gustado el artículo de hoy. Si te queda alguna duda, no dudes en escribirme.
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